Culture

The 2011 Pan American Games, to be held in October in Guadalajara, Mexico, have three mascots. One of them is Huichi, a caricature of the sacred Huichol deer, and according to Emilio González, Jalisco state Governor, and the Games Organising Committee, a "worthy ambassador of the Huichol". However, far from being a “worthy ambassador”, for the Huicholes Huichi represents a sacrilegious misuse of sacred Huichol symbology. If the government had bothered asking beforehand – which it didn’t – it would have found that out. In another sleight, the Huicholes, whose artisanry is famous worldwide, formally proposed having a fixed space to sell their artisanry during the games, but this was rejected, all of this by which time Huichi had already been made public. 

The following exhibit can be applied not only to Wixárika (Huichol) but to any indigenous language, and is particularly dedicated to those indigenous languages in danger of becoming extinct. Only due to contextual and regional reasons have we decided to describe it and compare it in this manner. Furthermore, we are not trying to say that the Wixárika language is inferior to Spanish, to the contrary, we intend to make a fitting reflection regarding the preservation of indigenous languages. Let us thus begin.

Nierika es un punto focal donde nuestros antepasados concentran sus energías para revelarse e instruir al devoto. Un nierika primordial es la trampa de lazos, winiyeri, en la que el venado se sacrificaba al cazador disciplinado que lo tendía por su vereda entre unos árboles, cuando era más abundante. Otros nierikate (plural) asemejan hilos ensartados simbólicamente alrededor de una rueda de madera. . Las aperturas que penetran las cuevas sagradas, donde permanecen Nuestros Antepasados en el corazón de la Sierra, y el Cerro Quemado, donde surgió Nuestro Padre del infra-mundo al amanecer, son otros nierikate.

The Huichol tradition is rendered by three different terms: the first refers to our heart/ memory, tayeiyari- the second to how we develop, tanuiwari- the third to our life, tatukari, is transmitted by families, reinforced by communal living on extended family ranches and through clans at ceremonial centers, tukite (tukipa, sing.). Three places serve as the headquarters for what appear to be distinct Huichol subgroups, with ritual and dialectical variants.  Wautüa, Tuapurie, and Tatei Kie are the ceremonial centers where traditional authorities are selected to supervise the general political and religious activities within their communities, which include the other tukite on their periphery. 

Los huicholes llevan muchos siglos viviendo en los estados de Nayarit y Jalisco del centro occidental de México donde están asentados ahora. Según el arqueólogo, Dr. Phil Weigand, ellos y sus vecinos lingüísticos, los coras, ya habían establecido sus raíces en esta zona cuando empieza la temporada clásica mesoamericana (200 a 700 de nuestra era). La rama corachol de estos idiomas de la familia uto-azteca lleva a lingüistas como Valiñas, citado por Weigand a considerar la relativa antigüedad de este grupo de idiomas en esta zona. “Esta rama del uto-azteca está mucho más emparentada con las ramas del tarachitán y del tepimán habladas en el norte y el oeste que con los idiomas nahuas hablados más al este y al sur.”

Apuntes Sobre la Historia de los Huicholes: Desde la Conquista Hispana

El gobierno ha tenido grandes dificultades para ‘civilizar’ a los huicholes e integrarlos como un grupo productivo de mano de obra dependiente en la sierra. Después de la independencia de España, las leyes de la Reforma, bajo Benito Juárez, en los años 1850, restringieron el poder de la Iglesia, pero dejaron de reconocer las tierras comunales indígenas y éstas fueron asaltadas de nuevo por sus vecinos mestizos. Algunos huicholes y muchos de sus vecinos coras se unieron a las fuerzas de los invasores franceses, bajo Manuel Lozada, hasta que fueron detenidos en Guadalajara, Jalisco, en 1873. Como repercusión, cuando los primeros etnógrafos seculares estaban poniéndose en contacto con los huicholes, a fines del siglo diecinueve y principios del veinte, estos indígenas estaban en el curso de perder grandes extensiones de sus tierras que habían sido saqueadas.

En 1965, la memoria: "Operación huicot" de las ingenieros J. Manuel Arreguín González y Mónico Rosales Hernández, estableció las bases de un proyecto de desarrollo para la zona huichol, que fue agrandado y modificado en los dos últimos sexenios.

Hoy existe una significativa primera generacion de jóvenes más o menos alfabetizados, la propuesta explotación del bosque es factible con los nuevos caminos forestales y la ganadería se ha extendido, pero no se ha reducido la brecha de la ignorancia que nos separa de nuestros conciudadanos. Por demás, la transformación radical de un medio ambiente y de un grupo cultural desconocidos, acarrea consecuencias, a menudo desastrosas, para el hábitat ecológico y el ser humano.