Después de la UNESCO, ¿qué sigue para la ruta a Wirikuta en México?

“El amanecer se toma su tiempo en el desierto chihuahuense. Para cuando la primera luz roza las colinas de Wirikuta, los peregrinos wixaritari ya están en movimiento—jнcaras y velas en mano, historias llevadas en los pasos a lo largo de un hilo de 500 kilуmetros de sitios sagrados que enlaza montaсas con manantiales, desierto con mar, y familias con sus ancestros. El mes pasado, la UNESCO tejió ese hilo en el Patrimonio Mundial.
La UNESCO acaba de inscribir esa ruta serpenteante en la Lista del Patrimonio Mundial. El siguiente capítulo es menos político: gobernanza, acuerdos de acceso y aplicación de la ley allн donde las cercas, las granjas industriales y las concesiones mineras han ido erosionando el paisaje, agotando los aquíferos y deshilachando una tradición viva.
La ruta wixárika hacia la reserva semidesértica conocida como Wirikuta se extiende por cinco estados, marcada por manantiales, cerros y santuarios sagrados. La designación es el primer reconocimiento de este tipo en América Latina para una tradición indígena viva. Qué significa ese reconocimiento en el territorio —y cómo una ceremonia ancestral se encuentra con las leyes, usos de suelo y presiones del México actual— ha sido tema de intenso debate desde que se anunció la decisión."
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